¿Qué ocurre si pacté un rebaja de mi cláusula suelo? ¿Puedo reclamar?

La Audiencia Provincial de Zaragoza ha consolidado un línea jurisprudencial (véase, por ser las más recientes, las Sentencias de 22 de noviembre, 17 de noviembre y 10 de noviembre de 2016), en la que se considera que los acuerdos que se están firmando por los consumidores para rebajar la cláusula suelo (renunciando -de paso- al ejercicio de acciones en el futuro) deben considerarse nulos.

Efectivamente, desde hace tiempo es frecuente que las entidades de crédito (prácticamente todas) ofrezcan a sus clientes una rebaja de la cláusula suelo que tienen en sus hipotecas. A cambio el cliente debe firmar un documento en el que debe plasmar de su puño y letra que conoce la existencia de la cláusula y cuál es su funcionamiento, y además renunciar el ejercicio de las acciones que le correspondan para demandar su nulidad y, en consecuencia, solicitar la devolución de pagado de más por la existencia de esa cláusula.

Pues bien, la Audiencia Provincial de Zaragoza, con buena técnica jurídica, considera que estos acuerdos, por mucho que en cierta forma beneficien al consumidor -ya que se va a rebajar su cuota hipotecaria- son tan nulos como la cláusula suelo inicial. Y ello, con los siguientes argumentos, que intento resumir y, en cierta forma, explicar con palabras sencillas:

  1. La cláusulas suelo, cuando se han impuesto con falta de transparencia, son nulas de pleno derecho, esto es, están afectadas de nulidad absoluta. Rige aquí por tanto, el principio (vigente tanto en el derecho nacional como en el comunitario) de que lo que es absolutamente nulo no produce efecto alguno. En el caso de las cláusulas suelo, el efecto es que el consumidor ha tenido que pagar intereses por aplicación de la cláusula, y por lo tanto, deben restituirse.
  2. Una cláusula viciada de nulidad absoluta no puede ser convalidada, modificada ni subsanada de ninguna forma. Siendo esto es así, un pacto posterior no puede sustituir un pacto anterior nulo. Y ello, aunque el pacto de rebaja sea más beneficioso para el consumidor y aunque éste, esta vez sí, haya sido informado con absoluta transparencia.
  3. En esos acuerdos de rebaja no existe verdadera libertad contractual. El cliente bancario acepta la rebaja y lo que la acompaña (la renuncia al ejercicio de acciones), movido por el temor a que se le cobre más de lo que le están ofreciendo con esa rebaja, pero para que realmente pudiera hablarse de libertad contractual el banco previamente debería de declarar la nulidad de la cláusula, liberando por tanto a su cliente de su aplicación, y después, negociar la rebaja correspondiente. Por razones obvias, esto no va a suceder nunca.

Por ello, la Audiencia Provincial de Zaragoza, considera – a mi juicio muy acertadamente- que los pactos de rebaja son un intento de modificar por vía contractual, los efectos legales que produce la nulidad, algo no querido, ni permitido por el ordenamiento jurídico. Y por lo tanto, este tipo de cláusulas de rebaja también son nulas, tanto las que fijan una rebaja de la cláusula suelo, como las que establecen una renuncia a las acciones.

Esta doctrina elimina cualquier obstáculo que los consumidores que han firmado estos pactos pudieran entender que existe para reclamar. Permite con toda claridad que todas aquellas personas que han firmado pactos de rebaja de sus cláusulas suelo puedan reclamar tanto su eliminación, como la devolución íntegra (desde la Sentencia del Tribunal de Justicia de la Unión Europea de 21 de diciembre de 2016) de las cantidades que hayan pagado de más por su aplicación.

David Giménez Belío

Responsable del Departamente de Derecho Bancario en Ilex Abogados.

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